Historia

Son ya diez ediciones con la próxima del día 25 de agosto, día de luna llena, desde que a finales de julio de 2.009, y en una conversación de amigos en un restaurante de la ciudad unionense fraguaron la idea de hacer el “Camino del 33” con la oscuridad. Lo que en principio fue una mera conversación y atrevimiento, no sin antes barajar los pros y los contras, se convertiría en una realidad. La culpable, la luna llena, la ruta había que hacerla con la luna en todo su esplendor.

Publicidad, la justa, entre los amigos y amigos de los amigos. El hecho fue que sin saber cómo, trascendió, llegamos a reunirnos en el punto de encuentro acordado “restaurante El Vinagrero”, un total de cincuenta y seis personas para cubrir la aventura. Entre esas personas habían conocidos y no conocidos pero lo más importante, nos dimos a conocer.

Esa primera noche al llegar al alto del Cabezo de las Lajas y tras breve parada, una gaita sonó, no estaba preparado; era sorpresa de un participante, Pepe, nos sorprendió gratamente con esas notas que sonaban celestialmente desde un punto el cual nos costaba esfuerzo atisbar. La llegada a Portmán en torno a las 00:45 hacía que los caminantes repusieran sus fuerzas, sacando de sus vehículos aparcados con anterioridad, mesas y viandas que en pleno paseo céntrico de final de llegada se disponían a recuperar fuerzas. Y tras la misma, a bailar en el patio de la Liga de Vecinos que todos los años organiza baile en esta fecha.

A partir de este momento, en la segunda edición, surgiría la idea de hacer la antigua y tardía ruta minera no solo con la información a los participantes del lugar por donde discurría el “camino” sino dándoles a conocer productos y también ofreciéndoselos, productos que los mineros consumían antes de ir al tajo: se incorpora como novedad la degustación, en chupitos, de la “láguena y el reparo”. El primero una mezcla de anís y vino viejo, el segundo coñac más vino viejo.

Estas típicas bebidas se combinarían con unos diminutos dulces, rosquitos fritos, que maridan muy bien y todo a la altura de otra de las paradas que se programaban en el camino, La Crisoleja, un paraje maravilloso, explotado por minas de hierro a finales del s. XIX y comienzos del XX, siendo una de las más importantes, la mina “Lucera”.

La tercera, año 2.011, se vió una semana antes de su realización entristecida por el incendio de la Peña del Águila que afectó a Portmán procediéndose a la evacuación de los habitantes de la pedanía. Una semana más tarde realizamos la ruta; una noche triste y de esperanza a la vez, el olor del desastre de hacía siete días se respiraba en la sierra y por eso decidimos hacer distintivos simbólicos que llevamos en nuestras camisetas y que rezaban “por la Peña del Águila….con Portmán). Hay que aclarar que la ruta nunca ha tenido ni lo tendrá connotaciones políticas pero era necesario este gesto.

Y ya en La Crisoleja, incorporamos por primera vez nuestros cantes mineros a la degustación de la láguena y el reparo; los del maestro Pencho Cros “Se oye un grito en el rehundío” y de la “Faraona de la Sierra”, Encarnación Fernández, con una Malagueña. Láguena, reparo, rosquitos, cante de lo mejor de la tierra bajo la luna llena, y en la Crisoleja, ¡alucinante, en tierra alucinante!.

Final de trayecto y una vez más, fin de la jornada con baile en la Asociación de Vecinos Liga de Vecinos.

La cuarta edición fue marcada por la sorpresa de visitar gratuitamente la mina Agrupa Vicenta, de noche. Los participantes quedaron sorprendidos y nosotros más que agradecidos a quienes gestionaban y gestionan el Parque Minero.

La quinta, introduce una novedad, y es premiar por sorteo la participación de nuestros caminantes, ampliando de esta manera el tiempo de duración pues tras la llegada a Portmán sobre la una menos cuarto de la madrugada y tras un refrigerio y avituallamiento, a escote, de los atrevidos participantes, procedíamos al sorteo de unos regalos, al filo de la 01:30 ya del domingo, por gentileza de las empresas colaboradoras. Hay que dar las gracias a la Asociación de Vecinos Liga de vecinos de Portmán, en nombre de sus presidentes, que siempre estuvieron y están con la ruta nocturna, habiendo posibilitado la entrada al recinto de la asociación a los participantes para el disfrute del baile veraniego que allí se celebra. En la sexta edición, Salvador, conserje y cantinero de la asociación preparó unas pulguitas de distintos embutidos que bien vinieron para llenar el estómago, ya entrado el domingo.

Las empresas colaboradoras se han incrementado, otorgándose importantes premios a los participantes por el simple hecho de participar (entradas para la visita de la mina Agrupa Vicenta, desayunos , cenas y comidas, material deportivo, productos de belleza, jamón , disfrute de spa…) pues la participación es gratuita, algo que sorprendía a quienes se sumaban a la aventura del último sábado de agosto.

Más de trescientos participantes se darían cita el sábado 29 de agosto de 2015 en la Ruta Nocturna “Camino del 33”, que este año celebraba su séptima edición, cuadruplicando en número a las que siguieron a la primera, convirtiéndose de esta manera en la pionera de las marchas nocturnas en cuanto a participación y actividades que la complementan. El restaurante El Vinagrero, punto de encuentro de la misma, y sus inmediaciones en la calle Bailén quedarían colapsadas por la masiva afluencia de personas que decidieron asistir a este encuentro anual que se ha convertido en todo un clásico agosteño en la ciudad minera de La Unión.

​Se presentía que esta iba a ser una edición especial, la ilusión se palpaba por los comentarios y el entusiasmo entre los vecinos de La Unión y de otras ciudades colindantes, así como en las redes sociales. Ya el día anterior, viernes, como es tradición hacíamos la llamada pre-ruta para inspeccionar el terreno, marcar y delimitar aquellos puntos que podrían ser de “riesgo” para los participantes, como es habitual en cada edición.

El sábado por la mañana ultimábamos detalles, queríamos que todo estuviera a punto: tres litros de láguena, litro y medio de reparo, seis bolsas de rosquitos fritos, vasos de chupitos……; era el comienzo de la séptima aventura, bueno comienzo, más bien los momentos iniciales.
Sobre las 19:30 horas comenzaba el espectáculo en la carretera que une La Esperanza con Portmán; ¿qué estaba sucediendo?. Vehículos y vehículos hacían los siete kilómetros que separan ambos puntos para dejarlos en la pedanía unionense para regresar en ellos una vez concluida la travesía por la sierra minera; “había comenzado la ruta nocturna camino del 33”, aunque esta realmente se produciría a las 22:15.

La concentración era a las 21.30, pero eran ya las nueve de la noche y al célebre restaurante no cesaba de llegar gente con mochilas, bastones y sobre todo cargados de entusiasmo y alegría. “Buenas noches, bienvenidos a la ruta del 33”, con esta palabras saludábamos personalmente a nuestros invitados y les ofrecíamos la información del camino con número adjunto que le serviría para optar al sorteo de regalos al final de la ruta, a las 01:30 del domingo. Y llegaron y llegaron y no cesaron de llegar y los números se acabaron y hubieron que hacer más y más, y hubo gente que se quedó sin el tan ansiado número para el sorteo de regalos; pena y disculpas a la vez por no poder satisfacer a todos, aunque la atención fue máxima.

Palabras de bienvenida y adelante, una enorme comitiva se puso en marcha calle Bailén hacia Mayor con una foto que no pudo concentrar a todos por la gran afluencia de los mismos.

Alguién dijo una vez entrado en el Parque Minero: “Hay más gente que en el vía crucis”. Espectacular las vistas con el desfile de diminutas luces encendidas en una hermosísima noche con una luna en todo su esplendor. Un par de breves paradas para reagruparnos y continuación hasta La Crisoleja en donde degustaríamos los tentempiés mineros – láguena y reparo – y rosquitos fritos y “se oye un grito en el rehundío” del maestro Pencho Cros y la malagueña de Encarnación Fernández y unas alegrías del maestro bordón minero Antonio Muñoz “Bahía de Portmán”. Había que recordar lo que fue este camino y a los que antaño lo ocuparon eso sí de una manera bastante diferente pero sin olvidar la historia.

Y la comitiva avanzaba y avanzaba a un ritmo poco prudente llegando a la intersección con la carretera de Portmán en torno a las 00.35. De nuevo agrupamiento y…. a Portmán, todo un espectáculo; en la calle de la iglesia y hasta la puerta de la Asociación de Vecinos Liga de Vecinos de Portmán, la gente se apilaba en las aceras para darnos la bienvenida. Y por fin el Paseo Miguel Santana Félix se convertiría en protagonista, la invasión de participantes haría que alguna cafetería se quedara sin líquidos dorados y tuvieran que trabajar a un ritmo diferente para prestar el servicio.
Tres cuartos de hora de refrigerio y buenas viandas, a escote, y a la una y media el tan ansiado sorteo de regalos, todo gratuito por gentileza de las empresas colaboradoras y diplomas sorpresa por la fidelidad de nuestros participantes a la ruta: a Gonzalo y a Eva Monge.

Y con esto sobre las dos de la madrugada cada mochuelo se fue a su olivo; algunos preferimos quedarnos en la liga hasta las tres y más tarde en el antiguo muelle comercial hasta las cinco y media siendo testigo de los líquidos que ingeríamos y magnífica música que escuchábamos, la luna, quizá esperando que comenzaran las obras para la regeneración de la bahía. El caso es que un año más veíamos satisfecho el esfuerzo con la participación de una gran mayoría que ha cuadruplicado ediciones anteriores y la sonrisa, y el agradecimiento de los mismos que aunque no todos obtuvieron regalos, si marcharon contentos y conociendo más de lo nuestro, de nuestra singularidad, porque la experiencia de una hermosa noche les había compensado, no en lo material pero sí en lo personal.

En esta ocasión enviamos un cálido saludo a los participantes llegados de: Portmán, La Unión, Murcia, Cartagena, Mar Menor, La Palma, Torre Pacheco, Torrevieja, Valencia…

Y así fue como terminada la séptima, emplazamos a los participantes al siguiente año, a la octava, con el eslogan que hemos utilizado en todo este tiempo: “Salud y buen camino”.

En esa edición, la octava, el sábado 27 de agosto de 2.016, tuvo un fin solidario. “Caminando por un sueño”, que así es como la denominamos haciendo una variación del eslogan regional ”Luchando por un sueño”. La organización de la ruta se sumó a la solidaridad y esa noche se unió al proyecto de la asociación AFACMUR, contribuyendo a fomentar la humanización de la atención pediátrica de los niños con cáncer de la Región de Murcia a través de sus familiares constituidos en asociación.

A partir de esta edición, la hora de salida se adelantó media hora, a las 21:30 horas, respecto a ediciones anteriores por la previsión de la gran afluencia de caminantes y el incremento de regalos a sortear al final del trayecto.

Fueron quinientos setenta y cuatro participantes. La megafonía se incorporó a esta edición porque la previsión de participación, necesaria se hacía, y fueron 1.722 € recaudados que junto a las camisetas anaranjadas que se imprimieron y presentaron ante el monumento al minero de La Unión y las pulseras solidarias marcaron una jornada especial donde la sonrisa y el gesto fueron los predominantes en la misma. De todo ello quedaría constancia en las imágenes y videos que se grabaron para “Caminar por un sueño”.

Nuestro agradecimiento en esta edición al Ayuntamiento de La Unión, Policía Local y Protección Civil de La Unión por su labor en el buen discurrir de la ruta y ¡cómo no! , a Magdalena Giménez voluntaria y socia de AFACMUR, por su ingente trabajo.

La novena viajó “De la mina al Mediterráneo”; así abríamos la edición del pasado año cuando decidimos que “El cable aéreo de la mina Lucera” y “El faro o bola de Portmán”, quedaran impresos en las camisetas como símbolos de nuestra tierra. Más de setecientos cincuenta participantes, la aparición en los medios de comunicación que se hicieron eco del evento: La Verdad, ORMurcia, 7 RM, TVE1, CableUnión, La Unión de Hoy, Spain Events y Eventbu.com. Así mismo se llevó a cabo una amplia difusión en redes sociales y cartelería de gran formato en diversos establecimientos colaboradores y principio y final de ruta. Un gran despliegue de seguridad ( Policía Local, Protección Civil y Guardia Civil de La Unión ) se sumarían ,como hicieran la anterior edición, a la novena y sería agradecida su labor una semana más tarde en las dependencias de la Policía Local de La Unión por el magnífico servicio prestado, otorgándoles diplomas acreditativos y emocionadas palabras que fueron correspondidas por los cuerpos de seguridad.

A todo ello hay que sumar los doce litros entre láguena y reparo. Estrenamos números de imprenta para el sorteo de regalos, incrementándose estos y al final la degustación de los tentempiés mineros y roscos de pascua que este año junto a la anterior edición se disfrutaron en el paseo Miguel Santana Félix, final del trayecto; el elevado número ya no hacía posible que se sirviera en La Crisoleja por no colapsar la zona de participantes. Los participantes procedían de : Murcia, San Pedro del Pinatar, San Javier, Alumbres, Cartagena, Santa Ana, Campos del Río, Albacete, Alcantarilla, Los Alcázares, La Manga (entre ellos 4 ingleses), Orihuela, Los Nietos, Yecla, Almería, El Algar, Torre Pacheco, Albatera, La Zenia, Torrevieja, La Unión, Portmán y Roche.

Este año 2018 estamos de aniversario, son ya “Diez años haciendo Camino” desde aquel 5 de septiembre de 2.009. Y como cada edición incorporamos novedades. Por primera vez, se ha procedido a la presentación oficial en el Ayuntamiento de La Unión con la presencia del alcalde D. Pedro López Milán, concejal de deportes y seguridad ciudadana, D. José Solano, miembros que contribuyen a la seguridad del evento, equipo organizador y una gran asistencia de ciudadanos que deseando están de conocer la nueva edición y participar de la misma.

En la cita, el pasado 19 de mayo, se presentó el cartel de esta edición creado por el diseñador gráfico unionense Pedro J. Bernal Martínez, todo un lujo que representa la esencia de la ruta, el serpenteante transcurrir de participantes con sus luces por la sierra minera, y la fiesta donde el colorido complementa a los encendidos focos.

Se ha creado esta página para verter toda la información de ediciones anteriores y las que estén por venir incluyendo esta, claro está.

De nuevo caminamos solidariamente y es la intención de hacerlo las siguientes ediciones; en esta ocasión la beneficiaria será NUPA (Asociación española de ayuda a niños, adultos y familias afectadas de fallo intestinal, trasplante multivisceral y nutrición parenteral). La presentación de la Asociación corrió a cargo de Sara Rubio Fornet, educadora y madre de niño afectado, representante de Nupa en la zona de Cartagena.

También se incorpora como novedad la presentación de un producto artesanal que a bien ha tenido elaborar la Heladería Miquel Xixohelat de La Unión; un producto, polo-helado, que representa la figura de un minero sobre una roca con todos sus artes de trabajo y elementos representativos de la minería en la parte posterior. La obra, del escultor Galo Conesa, se ha convertido en arte alimenticio con una exquisited en la elaboración y presentación del producto como si recién extraído de la mina se hallara. Su nombre: “Minero de la Ruta del 33”. Un magnífico producto con todo el sabor del turrón a la piedra y el color de nuestra sierra.

Las camisetas están por imprimirse al igual que en las dos ediciones anteriores y muchas sorpresas por venir pero lo más importante es que el 25 de agosto, fecha prevista para la décima edición volverá a colapsar la ciudad alucinante de sonrisas y gente venida de todos los lugares con la finalidad de descubrir el “Camino del 33” y llevarse el mejor sabor de boca que le podemos ofrecer de la misma contribuyendo a hacer, desde la solidaridad, más felices a quienes nos necesitan, sumando esfuerzo para combinar turismo y diversión.

La ruta ha potenciado el conocimiento de nuestra tierra y la historia que supuso su construcción hace ahora ochenta y cinco años

Atrás quedaron muchas historias y las seguirán habiendo no debiendo olvidar a quienes confiaron en nosotros participando de la actividad, colaborando con la misma y que nos dejaron en el camino, queriendo continuar.

Desde las humildes personas que nos encargamos de la organización de la misma , damos las gracias a todos los participantes por su confianza, pidiendo disculpas si en un momento no os hemos podido atender como debierais pero también considerando el slogan que os transmitimos: “si os ha gustado: volved y si no, también; intentaremos mejorar”.

Muchas gracias.
Salud y Buen Camino 2.018